BIENVENIDOS al portal de las casas antiguas |
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UNA VEZ MÁS..... y van...
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Una vez más y sin haberlo pedido el TEATRO COLÓN se convierte en una victima más de la mediocridad generalizada instalada en nuestro país y latente en el momento de encarar procedimientos. Esto nos hace reflexionar en que medida el proceso de toma de decisiones adoptado por las autoridades encargadas de llevar el proyecto puede ser responsable para una mayor eficacia en la elaboración de las políticas a seguir en el momento de encarar obras como la del MASTER PLAN. La realidad
destaca que un plan global de restauración - puesta en valor de la magnitud
de éste debe hacerse en base a objetivos REALES. Aplicar una política
que involucre a todos sus funcionarios en una secuencia de acciones
conjuntas donde se analicen hasta futuros imprevistos y se recomienden
medidas que aseguren la continuidad y el éxito de la intervención. Repensar
su futura conservación como algo posible de practicar en nuestros
acervos, teniendo como punto de partida la planificación, planificar para
prevenir como tarea cotidiana y luego, direccionar el proyecto para ir
adaptándolo a las oportunidades y a las siempre cambiantes circunstancias.
Más que disponer de recursos - que siempre faltan - lo importante es la toma
de conciencia y la voluntad e interés en el hacer lo más conveniente, donde
no se aprenda a pensar en días sino en años, no en personas sino en equipos,
cambiar el gasto a corto plazo por una inversión a largo plazo, para no
demostrar acciones día a día sino desplegar un programa de prioridades. Si
asumimos que la preservación del patrimonio depende directamente de la
calidad de la gestión, de la claridad de los proyectos y de la
responsabilidad de los actores, se habrá dado ya un gran paso. ¿Cuántos bienes patrimoniales se podrían salvar si tuvieramos a nivel nacional una buen organizada red de salvataje del patrimonio cultural? Mantener la continuidad del soporte original en los cambios de autoridades es casi imposible, durante muchos años no se le dio a este punto la importancia requerida, lo que unido a una mala solvencia de los proyectos, encarados muchas veces con el solo propósito de sumar galardones para la gestión de los gobiernos de turno, han desencadenado procesos destructivos y a veces irrecuperables, generando una sensación de impotencia por la falta de recursos legales que impidan estos despropósitos. La conservación no es una ocupación artesanal sino un modo de colaborar con la evolución positiva dentro de la humanidad. Así pensaron los pioneros que dieron comienzo a un nuevo pensamiento en la búsqueda del rescate y preservación del Patrimonio Cultural. La Argentina
no ha podido ser ajena a la globalización que, con el agravante de nuestra
idiosincracia, nos ha mantenido dependientes de otras culturas, aunque
probablemente hemos copiado "sólo la letra" de algunas cuestiones
importantes. Desde hace años, las prácticas de conservación preventiva son fundamentales para el cuidado de bienes patrimoniales en los países desarrollados de occidente. Estas experiencias y los conceptos y criterios que las sustentan, han sido transmitidas en numerosas publicaciones, cursos y congresos, sobre todo en Europa y Estados Unidos. "Importar" esa solución no ha sido sólo traducir bibliografía, asimilar conocimientos y aplicarlos. Hemos tenido que "leer" muy bien las experiencias extranjeras, para "traducir" su esencia, encontrando una versión local posible. En Argentina no tenemos los materiales recomendados, ni talleres y laboratorios adecuados y disponibles, ni científicos especializados, ni la infraestructura edilicia y el equipamiento mínimo en las instituciones, ni interés genuino por parte de muchos de sus directores, ni el salario para un conservador en su plantel, los profesionales capacitados y con experiencia son pocos y la carrera para su formación está ahora en pañales. Se considera que "la enseñanza y aprendizaje de contenidos específicos no solo son un fin en sí mismo, sino un medio para desarrollar las capacidades de los alumnos.... importa que los alumnos puedan construir significados y atribuir sentido a lo que aprenden, y en este caso cual sería la enseñanza para varios de esos alumnos que trabajaban dentro el teatro por primera vez. A pesar de todo esto cabe mencionar a la gran parte de los profesionales que a pesar de todo esto se unieron a este proyecto convencidos de que este no iba a ser un delirio más, guiados por una pasión vocacional que en muchos de los casos los llevó a realizar obras ad honorem, con sueldos postergados, órdenes y contraórdenes. Hoy el Teatro Colón descansa en una sala de terapia intensiva de un Hospital de Lujo ubicado en el corazón de la Capital de Buenos Aires, con paredes de oro y camas de ornatos barrocos, su diagnóstico reservado, su futuro incierto, con las huellas de cirugías caseras anteriores y con las actuales a medio hacer, "con la esperanza de no perder las esperanzas" y que no se convierta en un ejemplo más de la ineficiencia irresponsable. Miriam López para casantigua |