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Casantigua es hoy el primer buscador argentino   especializado en restauración - conservación y reciclado de objetos y edificios antiguos. Esperamos encuentre aquí su espacio, pensado y diseñado para todos aquellos que amamos restaurar nuestra historia.  

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En este sector encontrará cartas de gente como usted, apasionada por las casas y cosas viejas. Envíenos sus recuerdos, inquietudes, fotos.. a esta dirección de mail info@casantigua.com.ar con el asunto rincón del aficionado y será publicado dentro de casantigua.

FOTO SELECCIONADA

Esperando el siglo XX

Hombres y mujeres miran hacia la lente del fotógrafo, que les pidió unos segundos de quietud, esa noche la temperatura llegó a los 40º.

Enviada por Osvaldo López

 CARTAS de LECTORES

Sacarse la foto "TODO UNA CEREMONIA"

 

Foto hermanitos en el carnaval de 1890

Había que quedarse quietos, casi sin respirar por varios segundos hasta que el "artista" terminara de sacarnos la foto. Pasábamos toda la semana preparando la ropa más elegante y lustrando los zapatos de salir; así esperábamos el momento de partir al estudio de fotografía, allá por los años 30 y un poquito más.

La fotografía o el retrato, como le decíamos a las ampliaciones, debía reflejar cada acontecimiento de nuestra vida sin excepción, para que quedaran signados en un papel los buenos recuerdos que la memoria se encargaría de olvidar. Los retratos de casamiento, como los del grupo familiar, debían quedar perfectos, impecables. En muchos casos esos documentos eran las únicas noticias, junto con las cartas, que recibían nuestros parientes de Europa, aquellos que se quedaron cuando nosotros decidimos emigrar al sur. En los estudios de fotografía muchas veces uno se quedaba mirando la escenografía montada en cada ambiente. Por supuesto había de los suntuosos y de los otros. Decorados con los sillones y las alfombras más caras y elegantes, o simplemente con una tarima y un fondo tapizado que simulaba un jardín.

Cuando el fotógrafo había terminado de preparar la cámara, ese armatoste pesado y enorme, comenzaba a dar las instrucciones de dónde y cómo nos teníamos que poner. Siempre estáticos, pero no tiesos y con un gesto serio, pero no amargado. A los pocos días sabíamos si la foto había salido bien, de ser así, el próximo paso era repartir a los amigos y familiares. Si las muestras salían malas, se repetían, otra vez había que almidonarse el traje, arreglarse de punta en blanco y sobre todo acatar las órdenes del artista en cuestión. Eso sí había órdenes que debían cumplir, por ejemplo, la dama siempre debía aparecer retratada de pie junto a su marido, que, claro está acorde con su papel de "señor" estaba sentado.

Entrado en el 1900 las normas eran otras y las señoras ya se podían sentar. También la calidad de las muestras eran otras, más nítidas, aunque seguían siendo en blanco y negro o sepia, algunas también se pintaban a mano.

La nueva fotografía contaba con la ventaja de su bajo precio, con los cuales los estudios se multiplicaron, ayudados por la novedad de las carte-de-visite, retratos de pequeño formato, que se entregaban en 12 copias y que eran usados como tarjetas de presentación. Después, muchos fotógrafos sacaron sus cámaras y laboratorios portátiles a la calle. Finalmente, llegó la masificación de la fotografía, gracias al impacto de las cámaras populares, la introducción del color y mucho más cerca en el tiempo, la revolución de la fotográfia digital.

 

                                                 María Tamara Herraiz

 


RESPIRADEROS

Las casas antiguas me apasionan, no por su arquitectura en si, ya que carezco de conocimientos para identificar su arte, sino el pensar sobre aquello que alguna vez fueron. Tal vez en sus comienzos pertenecieron a familias numerosas, las que disfrutaban sus amplios patios y balcones, y hoy muchas de ellas abandonadas y desoladas, tienen por dueños la miseria y el hambre y ningún responsable,  pero esa... es otra historia...       

Admiro sus molduras llenas de flores, y me pregunto cada día que las veo, como hacían para ponerlas?, sus cabezas de ángeles que asoman sin perderse ningún detalle de quien pasa por allí., ...y tanto vericueto. 

Sigo mirando, llego a las terrazas, por ahí se aparece, este objeto querido, al que conseguirlo, me llevo esta historia;

 "Empecé a buscar por todos lados alguien que me diera uno, tal vez quien lo tuviera en su techo, sin utilidad. Pero nada, los que había, estaban aun en uso y sus dueños difícilmente quisieran cambiarlos, por lo fríos pedazos de zinc que hoy se acostumbran.

Así que seguí viendo por todos lados alguna casa antigua que estuviera en construcción y sus nuevos propietarios antes de darle un martillazo, (si es que no le tenían el mismo aprecio que yo) pudieran tener piedad y donarlo a mi colección...  buscando ...buscando, me encontré que en mi ciudad, aun hay muchos de diferentes formas y tamaño, que les permiten respirar, vaya a saber cuanta historia de esas propiedades; pero ninguno era para mi, hasta ese momento.

Charlando con mi cómplice, en esta locura de juntar objetos, muy seriamente me dijo _ tu padre, te va a conseguir un respiradero! _Bueno! le dije...y el tiempo pasó, creo que casi un año..mientras el cómplice me decía _ mirá que no me olvido de tu respiradero!. Durante todo ese tiempo aparecieron muchos objetos más, pero ese no podíamos conseguirlo fácilmente.

Un día, saliendo del trabajo de mi padre, miré hacia el techo alto de dicha propiedad (antigua, por supuesto), y allí, mirándome como diciendo,_no te habías dado cuenta?, estaba un hermoso respiradero de ladrillo. Cuando se lo comenté, ni el podía creer que sobre su cabeza, estaba lo que buscábamos para mi colección de objetos durante tanto tiempo.

De más esta decir, que ese mismo día, mandó al Daniel el valiente, sacarlo de su techo, y luego de un par de caricias de restauración, obtuve  mi primer respiradero de ladrillo, que tanto anhelaba.

A raíz de esta historia, recordé las hermosas palabras de Paulo Coelho, en su libro el Alquimista

 

"Si yo pudiera, escribiría una gigantesca

enciclopedia sobre las palabras "suerte" y "coincidencia".

Con estas palabras se escribe el Lenguaje Universal.

Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene

un tesoro que lo está esperando"

Buscamos tanto el respiradero, que sin darnos cuenta, lo teníamos arriba nuestro. Tantas veces nos pasa, no necesariamente con objetos... Será que andamos por la vida, buscando grandes objetivos y no nos detenemos en detalles que también puedan hacernos felices?

PD:Luego de este primer respiradero, tuve la suerte que Amparo (mi Mamá) convenció a su vecino a donarme otro, y luego la Flia Amábile, por intermedio de Amparo también, tuvo la atención de darme el tercero de mi colección.

Gracias a todos

 

Bertonih

 

 

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