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SE SIGUEN PERDIENDO EDIFICIOS HISTÓRICOS
La protesta vecinal del pasado 18 de mayo contra la demolición de dos edificios centenarios del barrio de San Telmo puso en la mira
una realidad controvertida: cada vez son más los edificios históricos y las viejas casonas de gran valor arquitectónico que pierde
la Capital.
Por el auge de la construcción, el año pasado las demoliciones de casas aumentaron prácticamente en todos los barrios, y los petits
hôtels, un tipo de construcción francesa de principios del siglo pasado que se adaptó a la fisonomía de Buenos Aires, desaparecieron
a razón de dos por mes.
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En esta ocasión se demolió la que fue residencia de Pedro Benoît, ingeniero que construyó una decena de edificios públicos en La Plata, se trataba de una típica vivienda representativa del histórico barrio de San Telmo, fue construida a fines del S. XIX y estaba protegida con catalogación que prohibía su demolición (PROTECCIÓN CAUTELAR – SECCIÓN Nº 10 15 DISTRITO APH1-SAN TELMO- Bolívar 775-77-85-87) y una casa lindera, en cuya medianera se conservaba un importante mural premiado "Carnavales de antaño", Autor: Grupo Muralista del Oeste, integrado por Mónica Rojas, Marta Caveri, Emilio Reato y Jorge Ledesma, ganadores del concurso convocado por la Subsecretaría de la Juventud de la comuna porteña; se puede encontrar en el catálogo de murales destacados de la Ciudad. La residencia estaba protegida por una ley, que obligaba a conservar su fachada. |
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"La verdad es que la casa y el mural fueron demolidos clandestinamente en 48 horas, aprovechando el feriado del 1° de mayo y evitando la inspección del gobierno de la ciudad. En la ciudad nunca se ha hecho un relevamiento completo de los edificios y casonas considerados de valor histórico o arquitectónico, y por eso muchos son destruidos, con permisos otorgados por las autoridades.
La organización no gubernamental Basta de Demoler, que agrupa a vecinos que luchan por la conservación del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires, protestó en la esquina de Independencia y Bolívar, San Telmo, porque una empresa de demoliciones
echó abajo dos centenarios edificios del casco histórico.
"Es una verdadera locura, algo que se advierte muy a menudo en la Capital", aseguró Santiago Pusso, coordinador de Basta de Demoler. Ahora, la Subsecretaría de Patrimonio de la ciudad investiga administrativamente si esta demolición fue producto de situaciones irregulares.
Sin listado completo
Autoridades del gobierno porteño reconocieron que hoy no existe un padrón de edificios de valor histórico o patrimonial, pero dijeron que está en vías de concretarse.
La subsecretaria de Patrimonio, Josefina Delgado, explicó: "Me parece muy importante la acción de este grupo, en la medida en que aceptara de buen grado trabajar junto con las áreas del gobierno a las que les competen estos temas. Es un momento en el cual las acciones tienen que ser conjuntas; no puede haber peleas ni es un tema para ver quién gana y quién dice lo que hay que hacer".
La funcionaria, que asumió en la actual gestión de Mauricio Macri, agregó: "Si bien hay una normativa para preservar el patrimonio histórico, todavía no hay un tipo de actuación en conjunto; todavía no fueron catalogados los edificios que no se pueden demoler y
esos datos, lógicamente, tampoco están volcados en la Dirección de Catastro, donde se otorgan los permisos para demoler y construir".
Fue en marzo en marzo de 2007 cuando se creó Basta de Demoler, a través de un periódico barrial (El Fantasma de Recoleta) , desde el cual Pusso convocó a un encuentro vecinal para discutir de qué manera se podían frenar las demoliciones de estos edificios tan característicos.
"Se fueron sumando distintas asociaciones vecinales, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico, entre otras. Conformamos esta ONG como un grupo específico de personas que luchan por el cuidado y preservación del patrimonio histórico. Esa es la ciudad que nosotros queremos, y esperamos que el gobierno fije su posición al respecto; el ciento por ciento de la gente nos apoya", cuenta Pusso, un músico de 39 años.
Hasta ahora, la ONG logró impedir la demolición de tres edificios; quizá la más significativa haya sido la gran casona situada en Montevideo 1250, frente a la plaza Vicente López, en Recoleta. Una empresa constructora consiguió el permiso para demolerla el año último, pero la presentación de un amparo la mantiene en pie, aunque la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la ciudad aún no se expidió sobre el fondo de la cuestión.
"Buscamos crear conciencia en la gente sobre el daño ambiental que se provoca con las demoliciones de edificios históricos: un daño irreparable. Las falencias del Estado para controlar hicieron que nosotros saliéramos a la calle", sostuvo el arquitecto Marcelo Magadán,
de Basta de Demoler.
"Si bien hay una falencia del Estado, hemos sido escuchados por el actual gobierno; esperamos poder trabajar en conjunto en la elaboración de un plan general de preservación y de leyes. Nos prometieron que a fines de año estará el listado definitivo de cuáles son los edificios que tienen valor histórico en la ciudad", aseguró Ana Bas, integrante de la agrupación Basta de Demoler.
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