|
CAMILO LÓPEZ |
MARQUERO PROFESIONAL - CONSERVACIÓN MUSEOLÓGICA |
|
Libro favorito Farenheit 451 de Ray Bradbury Para consulta The Framers Book of materials and techniques. Paul Frederick. |
Un lugar El Mallin Ahogado, El Bolsón, Río Negro. |
|
Una página de consulta www.pmai.org |
Un sueño ver a la Marquería ocupar el lugar que le pertenece. Quisiera que el público nos confíe sus tesoros más preciados sabiendo que no hay mejor manera de cuidarlos y conservarlos que confiárselos a un Marquero. Quisiera también ver nuestro oficio transformado en una profesión, regida por sus propios códigos deontológicos, autorregulada, responsable y concisa. |
|
|
Un rinconcito del barrio de Caballito, en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires y a pocas cuadras de Parque Rivadavia, es el lugar que Camilo López eligió para instalar su taller y local de venta de marcos. Rodeado de varillas, pigmentos y passepartout,día a día Camilo se fascina y reafirma su pasión por la marquería. Lo que en unos comienzos había nacido como un hobby, se fue transformando hasta llegar a ser hoy su fuente de trabajo y por sobre todas las cosas su vocación. "Yo lo veía como algo divertido (en ése entonces trabajaba en un instituto de computación) pero nunca me hubiese imaginado que podría llegar a vivir de esto. Pero esa idea cambió el día que clavé el primer clavo. Sentí que había nacido para ser Marquero..." Pero el enmarcado no fue su meta, sino que se especializó en el área de la restauración - conservación, realizando seminarios en la Profesional Picture Frame Association de New York, en el año 2001y de la cual es miembro, hasta llegar a involucrarse en el enmarcado museológico. Desde hace casi diez años se dedica a Enmarcado Museológico en los principales museos nacionales, como el Museo Nacional de Bellas Artes, Museo de Arte Decorativo, Museo Quinquela Martín, entre otros, y con Restauradores en Instituciones como la Biblioteca Nacional, Secretaría de Cultura, etc. En forma particular trabaja para los más renombrados Restauradores, Conservadores, Curadores y Museólogos. Así mismo desarrolla trabajos hacia Empresas nacionales e internacionales, con asiento en el país. No identifica al marco como una unidad sino que lo relaciona con lo que enmarca, por esta razón se especializó en la restauración-conservación de papel, marqueteria y taracea, involucrándose en la identificación y conservación de material fotográfico. Camilo López es desde 1996 profesor de enmarcado tanto en su propio estudio como en el Museo Benito Quinquela Martín (desde 1999 al 2001), desempeñándose como capacitador del personal de enmarcado del Museo. Ha dictado el Curso de Conservación Práctica en el cuidado de Patrimonio en Bibliotecas, declarado de Interés Educativo y Cultural, por el Consejo General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, . |
El resultado no fue un efecto mágico, sino el fruto de muchas horas de experimentación y de esfuerzo. Y eso es lo que reitera casi hasta el cansancio a sus alumnos.
¿Se anima a dar una definición de lo que significa para usted ser marquero?
C.L Ser marquero es para mí una bendición ya que sé que nací para esto. Significa orgullo, pero también humildad. No creo que seamos artistas, veo a nuestro trabajo como algo técnico, aunque por supuesto nos permite ser creativos a la hora de diseñar. Si creo fundamentalmente que el enmarcado, cuando hablamos de Enmarcado Museológico sobre todo, es estar inserto en un equipo de trabajo. En realidad formamos parte del engranaje de la Conservación de Patrimonio, donde intervienen desde Museólogos, Curadores, Conservadores, Restauradores, hasta los transportistas y personal de maestranza de museos. Todos debemos estar alineados, y es por ello que para mi formación estudié cuatro años Restauración. Tenía que entender cómo trabajaban los restauradores, qué técnicas aplicaban, qué materiales empleaban, para saber cómo acompañarlos con mis enmarcados
¿Cuáles fueron sus primeros pasos en la marquería profesional?
C.L.Fueron como hobbysta. Hace varios años realicé un curso muy básico, y luego empecé muy despacio. En realidad los primero pasos los dí de la mano de mi entonces novia (hoy, mi actual esposa) que insistía en que era un buen negocio. Yo lo veía como algo divertido (en ése entonces trabajaba en un instituto de computación) pero nunca me hubiese imaginado que podría llegar a vivir de esto. Pero esa idea cambió el día que clavé el primer clavo. Sentí que había nacido para ser Marquero.
|
¿Cuándo la sintió su profesión? C.L Al principio no tuve en claro en lo que me había embarcado. Me parecía un lindo trabajo, entretenido, desafiante, con sus secretitos, pero como todo ignorante creía que era un Oficio fácil de aprender. Traté siempre de ser lo mas “profesional” posible cumpliendo a rajatabla los tiempos de entrega, el servicio de mis clientes, y haciendo funcionar todos los engranajes de mi Taller como si fueran los de una Empresa de primera categoría. Desde la limpieza hasta la administración, pasando obviamente por la fabricación, compras y la atención al público, en todos los procesos traté desde ése entonces que funcionaran de la manera más eficiente. Es así como fui descubriendo que se podía incorporar a la marquería algo de Ciencia… y allí cambió la cosa. En las técnicas que realizamos los marqueros interviene la Química, entonces hay que estudiar química, interviene la Física, otro tanto, interviene la Óptica, y lo mismo, etc, etc. Son éstos parámetros científicos los que transforman a la marquería de un simple Oficio (con el mayor de los respetos) en una profesión. En realidad hay que ver la Marquería como una Ciencia Auxiliar de la Conservación del Patrimonio. ¿Qué conocimientos o experiencias aportó su formación en EEUU? C.L Lo primero que me llamó la atención fue que se trataba a la Marquería con total seriedad. Acá los Marqueros brotamos como hongos después de la lluvia. Nadie puede explicar dónde nos formamos, si hay alguna Asociación que nos regule, o si tenemos algún tipo de responsabilidad o conocimientos para manipular cosas tan delicadas, frágiles y valiosas. No existe la formación académica formal para los marqueros |
|
Cada uno aprende como puede, luego se encierra en su taller y comienza a sacar “conejos” de su galera. Si nos relajamos lo suficiente y nos ponemos en estado Alfa, también pueden acudir a nosotros “secretos milenarios”, y todo ello forma la mística que rodea a nuestra Profesión u Oficio, según cómo se vea.
En EEUU existe la PPFA, de la cual soy un orgulloso miembro, que es la Profesional Picture Framer Association, y ellos se encargan de capacitar por un lado, y por otro de Certificar, mediante exigentes exámenes, a sus miembros. Además se encargan de organizar exposiciones, eventos, charlas, debates, y todo lo necesario para mantener a sus miembros continuamente actualizados
¿Qué le gustaría imitar en la Argentina?
C.L Esa seriedad. Aunque no me convenga opino que no puede ser que no tengamos Juicios de Mala Praxis los marqueros argentinos (la cuarta causa mundial del deterioro de Obras es el incorrecto enmarcado). Calculo que debe ser porque nos quedaríamos sin marqueros, pero más me inclino a creer que es parte de la desidia que existe por el cuidado del Patrimonio Nacional. A las autoridades no les importa demasiado (lo vemos por ejemplo en la falta de presupuesto de los museos), al público en general no le horroriza que vengan los extranjeros a comprar Arte a cambio de monedas, y a los marqueros entonces ¿por qué nos tendría que importar?
¿Dónde cree que radica la diferencia?
C.L En que a un marquero yanqui si le importa. Sabe perfectamente el valor de lo que tiene en sus manos, sabe que está custodiando su Patrimonio Nacional, y que ello le traerá un rédito para su País, y a la larga para sí mismo. Luego obviamente hay una diferencia de Recursos muy importante. Pero eso que en el avión de vuelta me tenía muy impresionado, con el tiempo me dí cuenta que no es mayor impedimento, sino mas bien una excusa. Se puede hacer mucho y trabajar científicamente sin tener esos fondos casi ilimitados con que cuentan nuestros amigos del Norte.
¿La conservación se realiza en la Argentina?
C.L Si, por supuesto. Hay un ejército de Conservadores-Restauradores que luchan por cuidar lo que es nuestro. Es un ejército de terracota, puesto que asusta más que mata. Lo que ocurre es que es un ejército casi sin armas ni provisiones. Tampoco tienen grandes generales que los guíen. Pero en los museos, archivos, bibliotecas hay mucha gente que presenta batalla todos los días, sin apoyo ni recursos, la mayoría de las veces capacitándose por su propia cuenta, sin reconocimientos, sin grandes logros, pero también sin bajar los brazos ni por un segundo.
A éste ejército mudo y transparente es que los argentinos les debemos agradecer lo poco o lo mucho que aún conservamos de nuestro invaluable Patrimonio.
Ellos llevan adelante la bandera de la Conservación Preventiva.
¿Qué condiciones específicas debe reunir un enmarcado para ser museológico?
C.L El Enmarcado Museológico es una forma elegante de denominar al Enmarcado de Conservación Preventiva. Como lo dice la palabra, debe estar orientado a Conservar la Obra lo más lejos en el tiempo posible. Esto es una definición muy vaga, y que dá para que muchos pongamos en nuestras vidrieras el anuncio que realizamos EM, pero que ello no signifique demasiado.
En mi opinión, y hasta tanto no formemos en Argentina algo parecido a la PPFA, y regulemos nuestra profesión como tal, un enmarcado es museológico cuando está alineado con el Código Deontológico del ICOM, código con el cual se rigen los Restauradores, Conservadores, Museólogos, etc.
Si nosotros estamos insertos dentro de un engranaje ¿por qué vamos a tener reglas distintas?
¿Recuerda alguna pieza que haya restaurado y que lo haya impresionado especialmente?
C.L Estoy tentado de jactarme de alguna pintura que ha pasado por mis manos de grandes maestros argentinos o del mundo. Se siente algo especial no sé si será por la historia de ésa pintura, el honor que significa acercarse a ellas o por el valor económico de millones de dólares que tienen. Pero la verdad es que una vez me trajeron al Taller un Marco para un espejo de singular belleza. Y escribo Marco con mayúscula porque era una pieza de arte exquisita, tallada con una maestría increíble, dorada en oro 24k. Es el marco más hermoso que ví en mi vida.
|
Éste Marco había estado olvidado en un sótano, que se había inundado, y como estaba apoyado en el suelo, se había prácticamente destruído. Ahora me acuerdo y me causa gracia, pero cuando lo presupuesté (y eso que me tomé mi tiempo) calculé que iba a demorar un mes o menos en hacerlo y yo sólo. Y fue uno de los errores más graves y caros de mi carrera, ya que demoramos cuatro meses y trabajamos tres personas, una de ellas a full. Esas tallas eran tan exquisitas como difíciles de imitar. El marco nos costó lágrimas y sangre, y a mí encima dinero, puesto que tuve que pagar sólo de mano de obra más de lo que fue el presupuesto total, pensado para ganar dinero. |
|
Pero hoy en día, sé que haber superado ése escollo, me dio superpoderes ya que creo que no hay ningún objetivo por más difícil que sea que no pueda alcanzar con tesón. Por eso le estoy sumamente agradecido. Ése fue un marco que me marcó.¿Existe un vínculo entre el restaurador de una obra y el restaurador del marco?
C.L Muy estrecho. En realidad creo que en el país existe una gran disgregación entre los eslabones de la Conservación. Muchas veces se percibe éste proceso como fragmentado, y confuso, sin relación entre sí. De eso hablaba el artículo “Un divorcio conservador” que publiqué hace un tiempo.
Muchas veces en los museos bajan directivas a los curadores que no están en sintonía con los restauradores que tienen que poner en Valor las Obra a ser expuestas, tampoco se coordina con los marqueros, y muchas veces ni siquiera con el personal a cargo del montaje de esa exposición. Es cómo que se trabaja desorganizadamente y cada cual con su propio criterio. Que seguramente es un buen criterio, pero no es de conjunto. Esto no debería ser así, no es así ni en Europa ni en EEUU, y creo que es una asignatura pendiente nuestra.
Cuando las dimensiones de un marco son muy grandes ¿Cuáles son los pasos a seguir?
C.L Existen algunas diferencias entre la manipulación y el tratamiento de un enmarcado de grandes dimensiones, que de uno pequeño. Fundamentalmente vamos a elegir para nuestro diseño molduras que soporten el peso que éste tipo de enmarcados representa. Es vital a su vez encolar muy bien las esquinas, con cola de excelente calidad, respetar bien los tiempos de secado, ser muy conciente al manipular el marco, puesto que el peso extra lo torna mas delicado.
También representa un desafío la manipulación del vidrio, si es que el enmarcado lo lleva. Normalmente se trabaja con vidrios de 2mm de espesor, pero para ciertas técnicas constructivas se puede considerar el empleo del de 3mm. Si así y todo el marquero no considera seguro el vidrio, puede reemplazarlo por plexiglass, que es un material plástico con propiedades aptas para el enmarcado museológico.
Finalmente está el desafío de conseguir los materiales necesarios para realizar ese enmarcado. Las molduras tienen un largo estándar de 2.75 m, las planchas de vidrio normales también tienen sus limitaciones, igual que el passepartout, respaldos, etc.
Siempre hay formas de resolver estos escollos, de hecho los marqueros lo venimos haciendo hace siglos, pero complica el cuento.
¿Qué condiciones debe seguir un marco para que no compita con lo que enmarca?
C.L Ésa es una apreciación muy subjetiva. Se podría decir que los marcos que se ven en los museos, dorados, con ornatos muy recargados, bien anchos, muchas veces empleados para enmarcar obras de muy pequeño formato, ¿Estarían compitiendo con las Obras? ¿Nos molestan a la hora de contemplar un Manet, un Greco, o un Degas?
Un enmarcado debería nacer con su Obra. No sólo en el aspecto de la Conservación de la misma, sino estéticamente. Muchos artistas opinan que una Obra no está concluida hasta que no está enmarcada. También es cierto que cuando enmarcamos es muy difícil que todo el mundo coincida que es estéticamente lo mejor que pudo haberse hecho, pero que es muy fácil coincidir cuando el Diseño no está bien resuelto.
Los marqueros al Diseñar, contemplamos éstos parámetros, además de pensar el ambiente donde va a ser colgado, el gusto del cliente, lo que está de moda, etc.
Para mí Diseñar es descubrir qué es lo que está latente, y no ser creativo. Para crear está el Artista, y nosotros para acompañar.
Al comenzar la restauración de un marco con faltantes ¿Cuáles son las primeras medidas que hay que tomar?
C.L Bueno, es muy tentador tratar de reponer primero, puesto que uno quiere que empiece a quedar bien. En realidad el primer paso a seguir es descubrir cuáles fueron las causas de ése deterioro. Cuando lo determinamos, podemos neutralizarlos. Me refiero a esquinas desencoladas, que han provocado que “salten” molduras, o a xilófagos, etc.
Hecho esto se limpia bien todo el marco, y se procede a consolidar lo que aún queda. Si hay algún faltante, es muy probable que también hayan sectores en riesgo, y tenemos que enfocarnos en ello.
Recién allí comenzaremos a sacar moldes, hacer reposición de faltantes, dorar, patinar, etc.
¿Qué considera que aportó internet a su trabajo?
C.L Es una sensación rara. Por un lado antes de tener e-mail sabía que debía tenerlo, pero no veía demasiada aplicación. Luego en 1999 puse mi página, sin demasiadas expectativas. Y finalmente empecé a usar a Internet como medio de venta tampoco sin muchas ilusiones. Creo que es una siembra a muy largo plazo.
En realidad creo que es una locura hacer ciertas compras por Internet. De hecho yo jamás compraría un enmarcado sin verlo personalmente, conocer el Taller dónde se va a hacer, tener alguna recomendación, o algo así. Ni un Marco, ni un Mueble fino, ni nada de cierta categoría/calidad/precio. Si perfectamente un electrodoméstico, una computadora o hasta un O km.
Y eso se reflejó en el crecimiento, constante pero lento de las ventas en la Web. En realidad creo que es un medio mas, algo hoy en día casi necesario, un medio mas por el cual te conocen. Pero no tengo la experiencia de ésa explosión de ventas que resultó en otros rubros. Tal vez si vendiera portarretratos, baratos y de calidad media, podría descubrir un mercado, pero no lo he descubierto, tal vez aún, para el perfil nuestro.
Ahora, sí soy totalmente consciente de ése cliché de “el mundo va hacia ése lado”, pero creo que todavía acá falta un poco.
¿Cómo piensa que logra sacar mayor provecho de su web?
C.L Fundamentalmente tratando de promoverla. En portales específicos como Casantigua o en otras similares, pero el provecho viene de una estrategia publicitaria y de marketing global, con presencia en distintos medios. De todos modos, para ponerlo en perspectiva, creo que es mucho mas importante el boca a boca, y eso se consigue cuidando cada trabajo y cada cliente como si fueran únicos. Es un esfuerzo de todos los días, la web es una alternativa más, aunque día a día más importante.
Si tuviese que optar entre la marquería, la restauración-conservación o la docencia ¿Por cual se inclinaría? ¿Por qué?
C.L Esta pregunta creo que es la mas difícil de responder, hasta ahora por lo menos. No sé, es la mejor respuesta. Por un lado es un placer enorme para mí trabajar con mis manos, poder plasmar lo que aprendo en teoría, lo que veo y trato de imitar de Maestros de distintos oficios como Doradores, Lustradores, etc. Es muy reconfortante ver como tus manos de repente hacen cosas que uno sólo imaginaba un instante antes. Eso lo logro tanto con la Marquería como con la Conservación, que es lo que el Enmarcado Museológico trata.
Pero también es muy reconfortante ver cómo un alumno tuyo avanza. Es como verse a uno mismo realizado en otros. Cuándo una técnica es correcta, la puede realizar cualquiera. Cuando no, sólo la realizan los virtuosos. Yo no me considero uno, simplemente creo que soy lo suficientemente metódico como para apegarme a las técnicas, y eso es lo que enseño. Ahora enseñar es muy desgastante. Los días que damos clases quedo totalmente agotado, de milagro logro manejar el camino de vuelta a casa.
Yo me veo más como alumno que como Profe. Me maravilla cuando algún alumno dice que soy un genio, que aprende, y que me agradece todo lo que le enseño. Sinceramente creo que sé muy poco, y que es muchísimo más lo que aún tengo que aprender, y me asombra el valor que le dan mis alumnos a lo poco que les puedo trasmitir. Lo que sí sé que hago con total honestidad es enseñar todo lo que sé, no guardar ningún secreto, por más que me lo hayan confiado uno que otro jurando no divulgarlo. No creo en los secretos milenarios, me parece que es más la propia inseguridad del profe a la hora de dar alguna respuesta dificil. Pero sí creo que hay que ganarlos. A mí nadie me los regaló y por ello los valoro.
Si tuviese que optar optaría por aprender, más que por enseñar, pero agradezco no tener que hacerlo.
¿Cuantos alumnos locales y online están realizando los cursos en este momento?
C.L Pocos. No tomamos más de ocho alumnos en cada turno con dos profesores a la vez. Siempre hemos tenido tres turnos cómo máximo así que nunca más de veinticinco alumnos simultáneamente.
Y no tomamos más por dos motivos. El primero es por lo que decía anteriormente, que son muchos los detalles y hay que estar muy encima para trasmitirlos. Y luego porque no somos una academia, sino una marquería. Por suerte tenemos constantemente mucho trabajo, y no podríamos cumplir correctamente si distrajéramos demasiado tiempo en los cursos. Dar clases es muy placentero pero muy desgastante también.
![]() |
Si tuviese que optar entre la marquería, la restauración-conservación o la docencia ¿Por cual se inclinaría? ¿Por qué? C.L Esta pregunta creo que es la mas difícil de responder, hasta ahora por lo menos. No sé, es la mejor respuesta. Por un lado es un placer enorme para mí trabajar con mis manos, poder plasmar lo que aprendo en teoría, lo que veo y trato de imitar de Maestros de distintos oficios como Doradores, Lustradores, etc. Es muy reconfortante ver como tus manos de repente hacen cosas que uno sólo imaginaba un instante antes. Eso lo logro tanto con la Marquería como con la Conservación, que es lo que el Enmarcado Museológico trata.Pero también es muy reconfortante ver cómo un alumno tuyo avanza. Es como verse a uno mismo realizado en otros. Cuándo una técnica es correcta, la puede realizar cualquiera. Cuando no, sólo la realizan los virtuosos. Yo no me considero uno, simplemente creo que soy lo suficientemente metódico como para apegarme a las técnicas, y eso es lo que enseño. Ahora enseñar es muy desgastante. Los días que damos clases quedo totalmente agotado, de milagro logro manejar el camino de vuelta a casa.Yo me veo más como alumno que como Profe. Me maravilla cuando algún alumno dice que soy un genio, que aprende, y que me agradece todo lo que le enseño. Sinceramente creo que sé muy poco, y que es muchísimo más lo que aún tengo que aprender, y me asombra el valor que le dan mis alumnos a lo poco que les puedo trasmitir. Lo que sí sé que hago con total honestidad es enseñar todo lo que sé, no guardar ningún secreto, por más que me lo hayan confiado uno que otro jurando no divulgarlo. No creo en los secretos milenarios, me parece que es más la propia inseguridad del profe a la hora de dar alguna respuesta dificil. Pero sí creo que hay que ganarlos. A mí nadie me los regaló y por ello los valoro. Si tuviese que optar optaría por aprender, más que por enseñar, pero agradezco no tener que hacerlo. |
¿Es difícil explicar una técnica tan manual a larga distancia?
C.L Creo que es imposible. O por lo menos para mí fue imposible hacerlo. He comprado en el exterior muchos libros, manuales, me he suscripto a revistas especializadas, he bajado información de Internet, pero sirve si uno tiene una base formada sólida, y lo que busca son respuestas puntuales. Si uno va de cero, decir que aprendiste a ser Carpintero, Soldador, Lustrador o Marquero de manuales o libros, es muy irresponsable.
Los manuales son guías para gente que sabe del tema, no para el neófito que quiere aprender en serio.
Hace dos años soñé que podía llegar a hacerlo, y organicé un curso on-line, con fotos, filmaciones, todos los paso a paso, y muy personalizado, pero el resultado fue que para trasmitir unos pocos conocimientos, se requería un esfuerzo tremendo, tanto mío como de los alumnos. Sobre todo son muy difíciles de trasmitir los detalles, esos pequeños secretitos que hacen que una tarea sea eficiente. Y eso es el 99% de la Marquería.
DATOS PERSONALES
PROF. CAMILO LÓPEZ
Otamendi 294. Te. (011) 4901-4533
| OTRAS ENTREVISTAS Restauradora GRACIELA BOVETTI |
| Vitralista DIANA CONFORTI de Vitrales DS |