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DE VIEJAS PAREDES Y PEQUEÑOS HOMBRECITOS…
Por la
decoradora Marisa Gentile
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Invalorables desde su
originalidad, interesantes por su naturaleza, por su origen y su historia, esencialmente bellos por su diseño, en esta nota nos
dedicaremos a un revestimiento único:
azulejos y mayólicas.
Y digo
“único”, porque aquellos que han visto pasar la historia de Buenos Aires desde
sus paredes, hoy
las
consideran
piezas originales, objetos de la búsqueda de los amantes de las casas antiguas y
de los reciclajes que saben mantener el espíritu de estas construcciones.
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Comencemos por los
azulejos. El diccionario define a
azulejo como "un ladrillo fino de colores" y es una palabra común al
castellano, el portugués y los dialectos africanos e hispánicos del árabe. El
término azulejo proviene de lapislázuli, piedra azul semipreciosa y de
zulej, que significa pulido. Se sabe que fue introducido a la Península
Ibérica por los árabes
En España se producen desde el siglo XIV,
aunque los primeros modelos islámicos datan del siglo IX. El azulejo portugués,
a diferencia del español, es una mezcla de diseño barroco inspirado en el azul
talaverano, la cerámica china y la azulejería holandesa, mezcla que denota un
gusto por lo exótico.
Desde sus comienzos se los
utilizó para la decoración de suelos, paredes y exteriores de edificios, dada su
gran resistencia a la acción de la interperie. La técnica primitiva de
fabricación era el "alicato" se unían piezas monocromas de barro vidriado
recortadas con formas geométricas. La evolución de sus diseños y
texturas se basó en la introducción de nuevos colores en antiguos modelos
monocromos. El origen de los alicatados puede encontrarse en los pueblos nómades
del desierto para decorar sus jaimas con vistosos tejidos. Es por ello que la
estructura decorativa de los alicatados imita la de aquellos tejidos nómades de
los pueblos árabes.
Con un diseño muy particular
encontramos a los que aparecen en las fotos; los famosos azulejos
Pas de Calais.
Llegados al país
desde Francia en el siglo XIX alrededor
de 1850. En muchos de los casos venían como lastre de los barcos que llegaban al
Río de la Plata y después se iban cargados de mercadería.
Casi siempre de 0.11 x 0.11 mts.,
generalmente azules y blancos, y con motivos típicos como la flor de lis,
diseños de guardas, flores, rombos, o simplemente rayas.
Entre azulejos de diseños iguales se notaba con frecuencia ciertas
irregularidades en los dibujos, seguramente por deficiencia de cocción. Eran
azulejos de factura simple. El diseño más común era el llamado "etiqueta" con
rayas paralelas, redondeadas en las esquinas que seguían el contorno del
cuadrado. En los comienzos se utilizaban óxidos sacados de la montaña y la
matriz se realizaba con ramas y hojas, cada pieza posteriormente se secaba al
sol.
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Quiero
hacer una mención especial al azulejo que vemos en la
primer foto, cuyo
hombrecito azul burla a la muerte en el famoso cuento del escritor argentino
Manuel Mujica Láinez “El hombrecito del azulejo”.El
relato reconstruye una Buenos Aires pueblerina, de casas con zaguanes, patios y
aljibes.
Este hombrecito es un ser
singular. Nació en Francia, en Desvres, departamento del Paso de Calais y
vino a Buenos Aires por equivocación. Sus manufactureros no lo destinaban aquí,
pero lo incluyeron por error dentro de uno de los cajones rotulados para la
capital argentina, e hizo el viaje, embalado prolijamente el único distinto de
los azulejos del lote. En las casas se los colocaba en los zócalos, zaguanes y
patios, en los brocales de los aljibes, en los frentes de los escalones y los
antepechos de las ventanas. También se colocaron en las cúpulas de las iglesias,
como la del Pilar, la de Santo Domingo y la Catedral.
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Son requeridos para ambientar cascos de
estancias, cocinas de estilo colonial o de campo. Otra aplicación es colocarlos
en los frentes de chimeneas y hogares, este tipo de azulejos se caracteriza por
tener las esquinas tomadas: al juntarlos con otros se produce una continuidad
que es muy agradable.
Respecto de las mayólicas, la
mayoría de las que vemos en las fotos provienen de Bélgica, Inglaterra y
Alemania.
Vamos a reconocer y
diferenciar en ellas dos estilos: Art Nouveau y Art Decò.
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Los azulejos de
estilo Art Nouveau
son las primeras piezas industriales que
llegaron al Río de la Plata, este período
nace en Bélgica
y
abarca
el período comprendido
desde
1890 hasta 1910. Es un estilo inspirado en motivos naturales, con líneas
fluidas, curvas, continuas, largas, con motivos de flores tipo tulipa
(campanilla) o toda flor pesada cargada de néctar. Representan nervios,
tendones, líneas de tensión, rulos u
sarmientos de la vid.
También
encontramos
formas de inspiración animal y
vegetal, como membranas,
cartílagos o libelulas.
(Ver foto
derecha
arriba …)
El Art Decò es un
movimiento posterior. Tiene su auge en 1925 y perdura hasta bien entrados los
años ’30. Este estilo nació como
reacción
contra el modernismo y se esforzó por eliminar toda
la ornamentación, Combina curvas ampulosas con líneas rectas, y superposición de
motivos geométricos (discos, cuadrados). (Ver fotos
derecha abajo ….)
Estos azulejos y
mayólicas eran horneados de manera artesanal. En cada horneada entraban muy
pocas piezas y eso provocaba la variación en los matices, en
el
degradé y en el
craquelado de cada pieza. Por esta razón no hay dos piezas iguales.
Un pequeño dato
anecdótico
se
cuenta que cuando se demuelen estos maravillosos edificios
antiguos, para rescatar un paño de azulejos o mayólicas, se debe sacrificar
otro. Es decir, resignar uno para preservar otro. También sucede, en muchas
ocasiones, que se desprenden solos de la pared, porque el mortero para su
aplicación estaba formado por arena y cal.
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Otro dato
interesante es que muchos zaguanes de Buenos Aires se ven tapizados totalmente
por estas piezas, pero éstas no guardan ninguna relación de color. ¿A qué se
debe esto? A que los pedidos se hacían por catálogo, y en la época, los
clientes veían el catálogo en blanco y negro, por lo tanto, las piezas llegaban
a la ciudad en distintos colores, y terminaban mezcladas en una pared sin un
criterio de engamado de colores. Además de que las partidas estaban formadas
por muy pocas piezas.
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Para ir cerrando la
nota, cabe aclarar que existen comercios especializados en estas piezas
maravillosamente únicas, donde el aficionado-coleccionista puede concretar su
búsqueda. En su defecto, y en los casos en los que hay piezas originales
preexistentes, (ver
azul viejos) pero no suficientes en cantidad, hay empresas que se dedican a la
réplica, tanto de azulejos como de mayólicas, en función de las necesidades del
cliente en cuanto a diseño y cantidad de piezas buscadas. Sea cual fuere el
caso, ambos tipos de comercios son un muestrario original y un paseo imperdible
para los amantes de las casas antiguas.
Hoy
son una opción más para generar un sector especial en la casa, un detalle en un
patio antiguo,
enmarcar un frente de chimenea, y otras aplicaciones
No solamente se utilizan las que están en buen estado, también se
reciclan para formar baldosas, con diseños completamente artesanales, se
fabrican en diferentes tamaños y se venden por pieza
(ver Ana Manghi)
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Dato curioso
Azulejos de naufragios.
En las playas de el balneario Solís, en el
departamento de Maldonado, URUGUAY, en la zona comprendida entre el Hotel Alción
y la desembocadura del río Solís, es dónde podemos hallar, después de cada
sudestada, azulejos de Desvres o trozos de ellos, sorprendiendo el excelente
estado de conservación en que se encuentran muchos ejemplares. Debido al lecho
arenoso y a la ausencia de rocas, aparecen gran número de azulejos enteros, con
el esmalte y el dibujo en perfecto estado. Solamente las esquinas se muestran
algo desgastadas. Son todos azulejos fabricados en Desvres por la Flía
Fourmaintraux, entre los años 1863 y 1896 aproximadamente es decir que han
permanecido bajo las aguas más de un siglo.
No ha sido posible averiguar el nombre del barco
siniestrado, tarea que se hace más difícil, por haberse incendiado los archivos
de la aduana de Montevideo en 192l.
El otro lugar donde es posible encontrar azulejos
arrojados por el mar es en la playa contigua a la punta rocosa del faro de José
Ignacio, en el mismo departamento de Maldonado, aproximadamente a unos 80
quilómetros al este de playa Solís.
Debido al suelo rocoso y a las aguas más agitadas,
en este lugar sólo llegan a la costa fragmentos de azulejos, muy desgastados,
donde no ha sido posible ver en ninguno, el sello de fábrica.
Recientemente se han tenido versiones de otros dos
naufragios de barcos con cargamentos de azulejos en las costas de Rocha y de
Maldonado, con las consiguientes apariciones de azulejos en las playas luego de
las tormentas. Estas informaciones no han podido ser aún confirmadas. (...)
Páginas relacionadas.
www.artemercosur.org.uy/azulejo
museo del azulejo en URUGUAY
www.beatrizsevilla.com.ar
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